28 abr. 2009

Ostalgie?

Ostalgie es un término alemán usado para referirse a la nostalgia de la vida en tiempos de la antigua República Democrática Alemana. Es un acrónimo de las palabras Ost (Este) y Nostalgie (nostalgia). (...) En concreto, la Ostalgie se refiere a la nostalgia de aspectos de la cultura y el día a día de la RDA que desaparecieron tras la Reunificación.
(http://es.wikipedia.org)

La gente de mi generación tambien sufre la (n)ostalgia. Ninguno de nosotros realmente desearía volver a los viejos tiempos pero a la vez se extrañan ciertas cosas en las que crecimos. Me acuerdo de los primeros años de los 90, cuando el mercado se abrió y empezaron a llegar los productos del oeste. Todo lo viejo se botaba y se cambiaba por cosas nuevas, que no siempre eran de mejor calidad, pero tenían una estetica diferente y entonces más deseable. Por la razón de que vivimos por cuarenta años en un encierro, el diseño de las cosas no cambiaba según la necesidad del mercado o de los clientes. Los precios eran fijos. No hubo una competencia natural porque el productor de todo era el estado. El problema principal entonces no fue conseguir el producto más bonito sino conseguir alguno.



No quiero decir que todo lo que se hubiera producido fuera de mala calidad. Para nada. Solo que la superposición del estado, su control total del todo, ha marcado también la forma de las cosas que nos rodeaban. Existían las comisiónes que aprobaban la forma y el contenido de todo. Es muy curioso que en las áreas menos importantes se producían cosas mejores y mas atrevidas por haber sido menos influenciadas desde arriba. También en ciertas áreas que ahora no se desarrollan por falta de recursos se ha llegado a muy buenos resultados, porque el estado los finanziaba.

Supongo que el termino “estetica marxista” existe, pero seguramente no se usa en este contexto. Pero para la descripción de algunos “artefactos” de mi infancia sería ideal. Según Karl Marx el miembro de la sociedad comunista debe ganar solo el sueldo mínimo, necesario para la supervivencia de su familia, pero no más, para no poder acumular el capital. Esta austeridad se proyectaba en la estetica de la manera que las cosas no necesitaban ser bellas sino solo útiles. Esta tendencia llegó a sus extremos en los años 50, cuando las mujeres a proposito se vestían mal porque lucir elegante sería visto como un gesto de conspiración.

Por cierto el diseño y la moda durante la era comunista estaban influenciados por el resto del mundo, pero solo hasta cierto punto. La gente moría por tener algo diferente, algo especial, pero en las tiendas encontraban siempre las mismas prendas. La información sobre las tendencias en el extranjero llegaba solo con las pocas personas que viajaban. Por eso mi generación creció vestida en la misma ropa, rodeada de los muebles identicos, jugando con los mismos juguetes, comiendo el pan con la única mantequilla y tomando la única leche que existía. Lo que antes nos unificaba ahora nos une.

Puede que nos podemos dar el lujo de sentir esta (n)ostalgia, porque hemos vivido la decada menos peligrosa y más relajada de esos cuarenta años. Quizá es fácil recordarla así sabiendo que fue la última. Y quizás el tiempo que hemos vivido en ese ambiente fue el tiempo justo. No hemos tenido que seguir viviendo en él y no hemos llegado a sentir sus límites. Lo recordamos como el tiempo más o menos idílico e idealizado, y hasta con ternura, porque así recordamos la infancia. Pero lo bueno es que ya hemos crecido y no tenemos que volver a vivirla.

4 comentarios:

MariCarmen dijo...

Al igual en q tu, no recuerdo haber sido más feliz q en los 90's y eso q ni siquiera sé a ciencia cierta porqué realmente lo fui (hablamos de tiempos de shock y terrorismo en Perú, la situación no era precisamente agradable)... mi sospecha es q compartíamos y teníamos en común más cosas q muchos veíamos (y teníamos) por primera vez. Si alguien estaba alegre, lo estábamos todos, si estábamos tristes, también. Veíamos los mismos comerciales, consumíamos las mismas marcas de leche y mantequilla, leíamos las mismas revistas e íbamos a la pollería El Rancho (cuando el pollo a la brasa sólo se comía ahí y era aún especial). Ahora, ya no tienes 4 o 5 canales... puedes escoger entre casi 100 y lo paradójico es q el tiempo no te alcanza para verlos o compartirlos con alguien. No sé si eso sea mejor.

Extraño mis cumples con torta de galletas, dulceras de gelatina y mazamorra y música de Nubeluz :(

Anónimo dijo...

te pasas chica, karl marx no decia eso, pero que alguien lo decia eso si es cierto, seguro los funcionarios checos que acumulaban artefactos extranjeros en sus casas. Tienes razón respecto a la (n)ostalgia. Yo nací en checoslovaquia en el 90, tengo una leve conciencia de las cosas hacia el 92 93, yo vivi en un pueblo llamado Kydnè, recuerdo los juguetes de madera, la radio esa de comunicados oficiales y las ganas de desacerse de ella, más cosas...

Dora dijo...

Tienes razón, no fue Marx sino Ferdinand Lassalle en su ley salarial (The Iron Law Of Wages) ((la verdad no sé como traducirlo))

Dora dijo...

MariCarmen, para decir la verdad, yo no soy de los más "ostalgicos". Si es que extraño algo de esa época, son cosas que no tienen mucho que ver con el sistema, sino más bien con la actitud de (alguna) gente que, en aquellas condiciones, han desarollado una forma de supervivencia más activa y como tu dices, sabían compartir y aprovechar lo poco que tenían. Nunca dejan de conmoverme los documentales del 1989, como de repente apareció el lado bueno de la gente cuando entendieron que tienen que unirse y ayudar uno al otro para llegar a cambiar las cosas... y los taxistas dejaron de cobrar, se repartía comida gratis, les llevaban la comida a los estudiantes que estaban en huelga, encerrados dentro de las universidades... paradojicamente creando por un instante la sociedad utopica...