15 abr. 2009

Los ideales II.



Hace poco he redescubierto a Joan Baez, cantante americana de la era hippie a que no he vuelto a escuchar desde mi infancia. Me di cuenta que su voz me sigue gustando igual que antes y lo que no sabía, que tiene buena cantidad de canciones en español. Entre otros el famoso himno del „Comandante Che Guevara“. Admito que me considero „hippie“ en varios aspectos, pero no tanto como para „aprender a querer al comandante Che“. Acepto que su vida se podría considerar admirable... pero solo hasta el momento que dejó de ser medico y decidió hacerse revolucionario.

No pude no fijarme que en America Latina hay una percepcion diferente del comunismo. Mientras que en Europa está percibido como un movimiento extremista y peligroso, pero sobre todo superado, en America Latina sigue siendo para muchos una posibilidad bastante atractiva. Una vez un peruano me preguntó porqué el comunismo era malo, si en mi país no se vivía tan mal. No había gente tan pobre como en Perú. Todos tenían trabajo y la educacion y el servicio medico eran gratis. Todo eso es cierto. No vivíamos tan mal. Parece que en la Checoslovaquia de entonces las clases sociales habían desaparecido. Pero en realidad los líderes comunistas solo cambiaron de clave para clasificar la gente. Me puse a pensar pero no encontraba una respuesta satisfactoria. En la comparacion con la miseria, hambre y enfermedades mis argumentos sobre la falta de libertad y la imposibilidad de realizacion intelectual sonaban insignificantes. Me acordé de una cancion checa de los 80 que decía algo así como: „en otra parte este infierno sería un paraíso...“

La idea del comunismo quizá no era mala, pero no funcionó porque se negaba ver la realidad. El problema principal es que la igualdad dentro de una sociedad nunca se produce de una manera natural. No se cuenta con el hecho de que no somos identicos, que nunca pensaremos de una forma igual. Pero con la igualdad forzada se acaba la democracia. El filosofo checo Václav Bělohradský dice que „el catastrofe historico del comunismo surge de la falta de respeto a la realidad y a la misma estructura de la existencia humana. Surge de la terrible supervaloracion del „hecho revolucionario“ que impone a la gente una forma que solo pueden fingir y un mundo en que no se puede vivir sin un gran aparato forzador.“

La verdad es muy difícil explicar el mal del comunismo. A pesar de haber vivido en el 12 años. O por eso mismo? A veces pienso de como sería mi vida sin haber llegado el cambio en 1989. Los 12 años es justo la edad cuando uno empieza darse cuenta de lo que está pasando en su alrededor. Me da curiosidad cual sería mi postura en aquel mundo. De todas maneras he tenido suerte de no tener que experimentarlo. Me puedo dar el lujo de solo pensarlo, y comparar los sistemas que me ha tocado vivir. Al fin creo que vivir en la pobreza es igual de miserable como vivir sin libertad. Porque ¿cuanta libertad tienen los habitantes de una barriada? La falta de libertad nos lleva a la letargía. Igual que la pobreza. La falta de libertad es la pobreza. Y la pobreza es falta de libertad.

Le dije a mi amigo, instructor de surf, que la respuesta porqué no podía funccionar el sistema comunista, estaba tambien en él. Que si el quería vivir en una sociedad justa, debía empezar a construirla. Por ejemplo podría empezar a cobrar el mismo precio a todos sus clientes. ¿Porque les debiera costar doble a los gringos? Pero mi idea no le gustó. En el Perú la gente siempre se queja del desorden, pero si hay ley alguna, no tardan de eludirla. ¿Si todos lo hacen, porque yo me vaya a resistir? Es que dejarse llevar por la corriente es lo mas facil.

Pero la revuelta individual es lo que cuenta. No una gran revolucion triunfal sino cientos de pequeñas acciones nos liberan. La revuelta nunca vence pero aumenta la resistencia de la especie humana y abre el camino de cada futura opresion. No la revolucion sino la disposicion a la posible revuelta personal es lo que nos reconcilia con nuestra condicion humana. (Václav Bělohradský)

No hay comentarios.: