27 sep. 2009

NY



Mi primera vez en New York, mi primera vez en los Estados Unidos. De todo América lo único que hasta ahora he conocido fue Perú. No me imaginaba llegar hasta aquí, o sí, lo imaginaba, pero sabía bien que era el ejemplar de la persona al que jamas iban a dar la visa. Me resistía a pasar todo el trámite tan complicado y caro para que al final me dijeran que no. Incluso en mis viajes a Perú siempre buscaba pasajes directos para no tener que pedir siquiera la visa de tránsito. Me obstiné en no viajar a los EEUU antes de que no se cancelara la visa para los checos. Y ahora estoy aquí, en medio de Manhattan. A quién no le gusta ser parte de UE? A mí me encanta!

Durante el comunismo los EEUU para los checos eran una especie de mito. La gente estaba fascinada por todo lo que tenía que ver con el país "enemigo mas grande que quiere destruir nuestro mundo justo y democratico". Era lógico que había que prohibir todo lo que la gente adoraba tanto de la cultura norteamericana: la música, literatura, la forma de vestirse... En los años 50 podían detener o arrestar a los chicos admiradores del rocknroll solo por llevar el peinado de Elvis. Tanto miedo les daba. En las peliculas de lejano oeste que llegaban a los cines se mostraba la opresión del indio y el maltrato de los negros esclavos. Eso era parte de la propaganda así que podía ser mostrado. Pero los jovenes las apreciaban por otros motivos. Les gustaba la aventura, la naturaleza y el valor de los protagonistas. Les daba igual si se trataba de los indios o de vaqueros. Cualquiera era mas atractivo que los héroes del comunismo que les presentaban las autoridades.

En esa atmósfera han crecido mis padres y en una atmósfera no muy diferente he crecido yo. Por supuesto que en mi infancia ya todo estaba mas relajado, pero el acceso a los productos de América (bajo ese término los checos entedemos los EEUU) no mejoraba. Las cosas que llegaban por vías ilegales se vendían "bajo la barra" o sea en unas ventas informales que muchas veces se realizaban en las mismas tiendas del estado. Después de la caída del muro el mercado se abrió, la gente estaba ansiosa de comprar, leer y ver todo lo que antes no podía. Al cine llegaban películas de todo tipo, las películas eróticas las pasaban en los cines públicos. Empezó a salir un montón de libros, sobre todo los títulos que antes jamás hubieran sido aprobadas por la comision de censura. La gente empezó a ir a las iglesias, hacían yoga o se volvían budhistas o vegetarianos. De repente todo era posible. Fue una época embriagante.

De repente se podía salir del país, cruzar la frontera, viajar. Hasta ese momento yo había cruzado la frontera dos veces, una a la RDA, y la otra a Yugoslavia. Me acuerdo de nuestro primer viaje a Viena. Mañana temprano nos subimos a un bus con la mochila llena de sanguches y pasamos un día en Viena. Fuimos a una tienda de IKEA donde no fuimos a comprar sino ver las ultimas tendencias de diseño. Como si fuera una exposicion. Me sentí como la Alicia en el país de maravillas. Luego fuimos a una tienda de alpinismo y mi hermana se compró 10cm de cada cuerda, con los que luego se fabricó unas pulseras coloridas. Nada mas recuerdo.

Y bueno, ahora estoy en América, y me pregunto como se siente. Y no tengo la respuesta. Me doy cuenta que no puedo dejar de comparar la realidad con lo que antes me imaginaba. Es extraño, porque todo me es tan conocido sin haberlo visto nunca. O sí? Claro! Esa sensación que tengo viene de los libros que he leído y sobre todo de todas las películas que he visto. Creo que los EEUU es un país más mostrado en el cine, mas que cualquier otro país del mundo. El cine ha influido tanto mi punto de vista que con cada paso mío por las calles newyorkinas se me revelan imágenes, cada lugar lo tengo asociado con una escena que alguna vez había visto. Los policías de NYPD persiguiendo los delincuentes por la escalera de incendios en una calle estrecha y llena de basura. El inspector Kojak deteniendo los miembros de mafia en el barrio chino. Meg Ryan corriendo en el parque cerca del río, mientras que el futuro amor de su vida está pasenado su perro por ahí cerca (aún no se conocen). El crepúsculo en Central park, el sicópata en el oscuro túnel está esperando a su inocente víctima. Los detectives de CSI investigando en la Biblioteca nacional unos asesinatos causados por un libro contaminado con la radiación. Carrie Bradshaw, vestida en uno de sus modelitos extravagantes, en la escalera de su casa despidiendose de beso de su futuro, presente o ex-amante...

Las películas que vemos son historias que no vivimos pero hemos tenido la oportunidad de imaginar como sería vivirlas. Nos permiten pensar como acturíamos en situaciones que no hemos experimentado. Aceptamos las historias como parte de nuestra experiencia, nuestra memoria y recuerdos. Y como tales entran a nuestra inconsciencia, a nuestros sueños. Los sueños a veces parecen películas. (Que forma tenían los sueños antes de que se había inventado el cinematógrafo?)

Me imagino que uno se acostubra de todo. Pero yo dentro de las tres semanas en Nueva York no dejaba de reconocer las imagenes que se revelaban en mi mente. Y es justo así, ni mejor ni peor, cada de las películas muestra parte de la verdad. El cine americano es un retrato muy complejo y mas fiel de la sociedad que lo había creado.

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